Newsletter de Sergio Ruiz - Máquina de escribir

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Todos quieren más matrícula. Casi nadie va a hacer lo necesario para conseguirla.

Pregúntale a cualquier director de escuela privada cuál es su prioridad. Te va a decir "aumentar la matrícula" antes de que termines la pregunta.

Y el que no te lo diga es porque sus neuronas viven en un estado de relajamiento mortal, esperando a que el problema se resuelva solo.

Sé sincero un segundo: esta es la única razón por la que existe una escuela privada. El negocio. Si finges que no, te vas a responder con un pretexto, y este no es el lugar para pretextos.

Para hacer negocio con tu escuela necesitas ingresos, y los ingresos solo vienen de los alumnos que deciden inscribirse. No hay más fuente. No hay atajo.

Y sin embargo, ciclo tras ciclo, tu esfuerzo por atraer alumnos nuevos se atora. Llega la fecha de inicio de clases, ves que no vas a llegar a tu número, y recurres a lo que ya sabes que va en contra de lo único que dijimos que importaba.

¿Adivina qué?

Del negocio. Del mismo que dijiste que era el objetivo.

Empiezas a regalar descuentos —les llamas becas para sentirte mejor contigo mismo— y dejas entrar a familias que ya sabes que van a traer más problemas que colegiatura, solo por llenar el salón.

Mientras tú haces esto, en México nacen cada año casi 420 mil niños menos que hace una década, según el propio INEGI. Las escuelas privadas del país operan, en promedio, al 62% de su capacidad instalada. En Guanajuato, entre 66 y 69 escuelas particulares dejaron de operar de cara a este ciclo. Una de ellas llevaba 56 años abierta.

No te estoy contando esto para asustarte por deporte. Te lo cuento porque mientras tú sigues resolviendo con becas un problema que las becas no resuelven, la cancha en la que compites se está encogiendo, y cada vez hay menos margen para seguir haciendo lo mismo de siempre.

Advertencia 1.

No va a ser fácil cambiar. Lo "normal" está tan metido en tu cabeza que cuando te diga lo que de verdad tienes que hacer, te va a caer mal.

Vale la pena de todas formas. Te lo aseguro con la misma certeza con la que te digo que seguir como vas no.

Aquí hay algo que casi ningún director ha hecho todavía, y que puedes hacer en los próximos 5 minutos: el Índice de Riesgo Docente. 18 preguntas que te dicen, con un número, qué tan expuesta está tu escuela a perder a los maestros que en realidad sostienen tu matrícula.

No es un cuestionario de personalidad. Mide seis cosas concretas:

  1. Relevo generacional — el magisterio en México tiene una edad promedio de 44 años y las normales casi no crecen. ¿Ya sabes quién de tu plantilla está cerca del retiro y quién lo va a sustituir?
  2. Rotación y permanencia — cuántos maestros se te van por decisión propia, y cuántos de los que contratas para reemplazarlos de verdad se quedan.
  3. Capacidad para cubrir vacantes — qué tan rápido, y qué tan bien, cubres una baja en matemáticas, ciencias o inglés, las materias más difíciles de llenar.
  4. Presión externa — qué tanto te están compitiendo tus maestros el sector público y otras escuelas privadas, aunque tú prefieras no pensarlo.
  5. Cuidado del equipo — si de verdad escuchas a tu gente, o solo confías en que "aquí son como familia".
  6. Impacto en alumnos y matrícula — cuánto de tu rotación docente ya le está llegando a las familias en forma de bajas.

Una investigación en escuelas de Nueva York (Ronfeldt, Loeb y Wyckoff, 2013) encontró que la rotación docente reduce el aprovechamiento incluso de los alumnos cuyos propios maestros no se fueron. El daño no se queda en un salón. Se contagia a la escuela entera, y termina en la matrícula del ciclo siguiente.

Es gratis. Y no te va a servir de nada si lo dejas en la lista de "lo hago después".

Si eres maestro o coordinador académico, esto también es para ti.

No vas a decidir el presupuesto de becas ni la estrategia de matrícula. Pero eres quien está adentro cuando la dirección decide competir a punta de descuentos en vez de construir algo que valga la pena. Eres quien absorbe la consecuencia cuando un compañero clave se va y el grupo se queda a medias.

Entender por qué está cayendo la matrícula del sector —y por qué la salida de un solo maestro puede terminar arrastrando a varios alumnos con él— te sirve tanto si algún día diriges una institución como si simplemente quieres trabajar en una que no esté operando a ciegas.

Advertencia 2.

Este diagnóstico no te va a servir de nada si lo dejas que "se resuelva solo". Nada se resuelve solo. Así que se esperan dos cosas de ti:

  • Contesta las 18 preguntas completas, no las primeras cinco.
  • Mueve el trasero y haz algo con el número que te salga.

Suscríbete abajo y saca tu Índice de Riesgo Docente. Ya perdiste suficiente tiempo pensándolo.

¿Entonces qué, le entras? ¡Sobres!

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