Por qué está cayendo la matrícula en las escuelas privadas de México (y por qué "nacen menos niños" es solo la mitad de la historia)

Resumen rápido: la matrícula de las escuelas privadas en México está cayendo por dos causas simultáneas, no por una. Primero, nacen menos niños: 419 mil menos al año entre 2019 y 2024, según INEGI. Segundo, de los niños que sí nacen, cada vez una proporción menor se inscribe en la escuela: la cobertura neta en preescolar pasó de 70.3% a 61.5% en diez años, según datos de la SEP. Las dos contracciones se multiplican entre sí. Este artículo explica qué significa eso para tu institución, en qué año te va a golpear según tu nivel educativo, y por qué las becas no lo resuelven.


En noviembre de 2025, el secretario de Educación, Mario Delgado, compareció ante el Senado y explicó la caída de matrícula con una frase que suena irrefutable:

"Los niños que no nacen no van a la escuela."

Tiene razón. Es literalmente cierto.

Y por eso es la coartada perfecta.

Porque cuando una explicación es parcialmente cierta, nadie te obliga a revisar la otra parte. Si el problema es la natalidad, entonces no es tuyo. Es de la demografía. De algo que ningún director controla.

Qué cómodo.

El problema es que los números no cooperan con esa versión.


¿Cuántos niños menos nacen en México cada año?

Empecemos por lo que sí es cierto, porque es grave.

En 2024 se registraron 1,672,227 nacimientos en México, de acuerdo con la Estadística de Nacimientos Registrados del INEGI. En 2019 fueron 2,092,214.

Son 419 mil niños menos cada año. Una caída de 20% en cinco años.

La tasa de nacimientos registrados por cada mil mujeres en edad fértil se ubicó en 47.7, con una disminución de 4.5 puntos respecto al año anterior.

Y esto no se reparte igual en todo el país. Las entidades con la tasa más alta son Chiapas (86.7), Durango (58.9) y Nayarit (58.6). Las más bajas: Ciudad de México (32.8), Yucatán (38.1) e Hidalgo (38.3).

En números absolutos, el Estado de México encabeza la lista con 191,840 nacimientos, seguido de Chiapas con 133,267 y Jalisco con 123,696. En el otro extremo están Colima con 8,191, Baja California Sur con 10,208 y Campeche con 11,722.

Léelo otra vez: hay estados donde nacen 23 veces más niños que en otros. Tu mercado no es "México". Es tu estado, y más específicamente, tu municipio.

Hacia adelante el panorama no mejora. Un estudio de la CEPAL publicado en junio de 2026, elaborado con UNESCO, proyecta que México pasará de 2,037,689 nacimientos en 2023 a 1,643,767 en 2050. Una caída de 19.3%.

Y hay un detalle que casi nadie leyó en ese estudio: en el año 2000, Naciones Unidas proyectaba que la fecundidad en América Latina se estabilizaría alrededor de 2.1 hijos por mujer. Se equivocaron. Cayó mucho más rápido. Hoy proyectan que se estabiliza en 1.7.

¿Cuántas veces tiene que fallar una proyección —siempre del mismo lado— para que entiendas que el escenario real puede ser peor que el que estás viendo?


¿Qué es la cobertura neta y por qué desmonta la excusa?

Aquí viene la parte que cambia toda la conversación.

Existe un indicador que se llama cobertura neta. Mide, del total de niños que existen en cada grupo de edad, cuántos están inscritos en el nivel educativo que les corresponde.

Es un porcentaje. Ya está ajustado por cuántos niños nacieron.

Como lo explicó Sebastián Corona, investigador de Educación del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO): se calcula así justamente para que no importe si hay más niños o menos niños. Mides, de la cantidad de niños que hay, cuántos van.

¿Y qué dice ese porcentaje en México?

NivelCiclo 2015-2016Ciclo 2025-2026
Preescolar70.3%61.5%
Primaria103.7%98.0%
Secundaria98.8%93.9%

Datos de la SEP, publicados en su Boletín 239 e indicadores SIGED.

En 2015, seis de cada cien menores en edad escolar quedaban fuera de las aulas.

Hoy son once de cada cien.

Casi el doble. Y son niños que sí nacieron.

Teresa Gutiérrez, directora de Monitoreo de Indicadores en Mexicanos Primero, lo formuló como pregunta y no ha recibido respuesta: "Por más que haya disminuido la población, ¿dónde están los niños que sí nacieron y no van a la escuela?"

Nadie lo sabe. Y hay una razón incómoda para eso: la SEP lleva dos años sin publicar los datos de abandono escolar y eficiencia terminal.

O sea que ni siquiera se puede distinguir si esos niños nunca entraron al sistema o si se salieron.

Si la autoridad educativa nacional no está midiendo su propio abandono escolar, hazte una pregunta incómoda: ¿tu institución sí lo está midiendo?


Entonces, ¿tu problema es la natalidad o algo más?

Ninguna de las dos. Son las dos.

Y esa es la parte que casi nadie ha entendido todavía.

No estás enfrentando una contracción. Estás enfrentando dos, y se multiplican entre sí:

  • Primera contracción: nacen menos niños. Eso achica el universo total de alumnos posibles.
  • Segunda contracción: de los niños que sí nacen, una proporción cada vez menor se inscribe en alguna escuela. Eso achica el porcentaje de ese universo ya achicado.

Multiplica ambas. Ese es tu mercado real.

Tu mercado no se está encogiendo. Se está encogiendo al cuadrado.

Y aquí hay un dato con doble lectura: casi 4 de cada 10 niños en edad de preescolar hoy no están en ningún preescolar. Ni público ni privado. En ninguno.

Eso es una hemorragia para el sistema educativo nacional.

Y también es un mercado que nadie está capturando.


¿Ya está pasando o es un pronóstico?

Ya está pasando. Con nombre, apellido y cifras oficiales.

Coahuila. La Secretaría de Educación del estado reportó que la matrícula de educación básica pasó de 613,548 a 578,181 alumnos en un solo ciclo. Una caída de 5.76%. Por nivel: preescolar -17.79%, secundaria -6.08%, primaria -1.69%. La región de La Laguna perdió 8.19%.

Pero el dato más revelador de Coahuila es otro: mientras perdía 35 mil alumnos, el estado pasó de 4,079 a 4,081 planteles.

Menos alumnos. Más escuelas.

Ahí está, en dos números, el problema completo de la sobreoferta.

Guanajuato. La Secretaría de Educación del estado informó el cierre de 26 escuelas particulares por falta de matrícula y por no cumplir condiciones para operar. Se suman a 42 que ya habían cerrado en los dos ciclos anteriores. Son 68 escuelas privadas apagadas en tres años, en un solo estado. Quedan además 179 planteles sin regularizar su situación.

El secretario de Educación estatal describió el fenómeno con una frase de manual de negocios: esas escuelas "ya no representan un negocio para sus dueños".

Un funcionario de educación hablando como analista financiero. Y tiene razón.

Estado de México. Aquí está el caso más engañoso, y por eso el más útil.

Los titulares dijeron que las escuelas privadas "crecieron". La realidad: pasaron de 691,268 a 682,181 alumnos. Perdieron 9,087 estudiantes.

¿Cómo se logra ese milagro contable? Fácil: las escuelas públicas cayeron más rápido, un 3.68%. Y como el sector privado cayó más despacio, su participación de mercado subió de 15.51% a 15.84%.

Ganaste 0.32 puntos porcentuales. Perdiste nueve mil alumnos.

Felicidades.

Esto es exactamente lo que va a pasar en las juntas de consejo de los próximos años. Alguien va a presentar una lámina que dice "ganamos participación de mercado" y nadie va a preguntar si el mercado se está muriendo.

Porque la participación es una fracción. Y una fracción crece cuando el denominador colapsa.

Es el consuelo del pasajero que celebra tener más espacio en el camarote mientras el barco se hunde.


¿En qué año le va a pegar a mi nivel educativo?

Esta es la pregunta que más me hacen, y la respuesta es incómoda porque tiene fecha.

La caída demográfica no llega a todos al mismo tiempo. Llega en cascada, siguiendo a las cohortes que ya nacieron —o que ya no nacieron:

  • Preescolar: ya está pasando. Ahora mismo.
  • Primaria: empezando.
  • Secundaria: alrededor de 2031.
  • Bachillerato: hacia 2034.
  • Universidad: hacia 2037.
  • Posgrado: al final, pero llega igual.

Este patrón no es una teoría mía. La CEPAL modeló los sistemas educativos de Argentina, Costa Rica y Uruguay —países que van adelante de México en la transición demográfica— y encontró exactamente esta secuencia: los niveles iniciales lo sienten primero, luego primaria, y finalmente secundaria hacia 2030-2040.

En esos países, manteniendo la cobertura actual, en 2030 habrá alrededor de 20% menos estudiantes. Para 2050, la reducción del sistema completo se estima entre 32% en Argentina y 40% en Uruguay.

Argentina, Costa Rica y Uruguay son el ensayo general. México va atrás en el mismo camino.

Tienes el examen resuelto enfrente.

Si diriges un bachillerato, tienes aproximadamente ocho años. Si diriges una universidad, once.

Parece mucho tiempo. No lo es. Ahora te explico por qué.


¿Por qué las becas no resuelven el problema?

Porque no atacan la causa. Atacan el síntoma, y de la forma más cara posible.

Hagamos la cuenta con números redondos.

Supón 400 alumnos, colegiatura mensual de $3,500 pesos, descuento promedio del 30%.

Si subes tu cobertura de becas del 20% al 40%, necesitas 35 alumnos nuevos solo para quedar tablas.

No para ganar más. Para no perder.

¿Y cuántos alumnos nuevos atrae realmente ese aumento de becas, en un mercado que se está encogiendo por dos vías al mismo tiempo?

Casi nadie lo mide. Se asume que más beca es igual a más inscripciones, y se firma.

El resultado es predecible: matrícula llena, caja vacía. Más alumnos que nunca, menos dinero que nunca.

Y esto no es solo un problema de aritmética. Cada vez que bajas precios o repartes becas para atraer alumnos, pasan cosas que no se ven de inmediato pero que te cobran factura:

  • Se erosionan las finanzas de la institución.
  • Te asocian con un servicio de menor calidad.
  • Atraes familias que se irán al primer descuento que encuentren en otro lado.
  • No alcanzas tu indicador de retención.
  • Vives en tensión permanente por conseguir matrícula.

Y hay algo más: el gobierno federal intentó exactamente esta estrategia a escala nacional con el programa de becas Rita Cetina para educación básica, y no ha sido suficiente para mantener a los alumnos en las aulas. Los especialistas explican que muchas familias usan ese recurso para complementar el ingreso del hogar, y que el monto no resuelve otras carencias.

Si una beca universal financiada con presupuesto federal no logró frenar la caída de cobertura, ¿por qué crees que tu descuento del 30% sí va a llenar tus grupos?

Competir por precio es la estrategia de quien no tiene otra cosa que ofrecer.

Las familias no se van solo por dinero. Se van cuando no ven diferencia. Cuando tu propuesta se ve igual que la de enfrente, la única variable que queda es el precio. Y ahí siempre gana el que aguante perder más margen.

Esa carrera no la ganas. Solo la sobrevives hasta que se te acaba el margen.


¿Qué es diferenciación real y qué no lo es?

Cuando le pregunto a un director qué lo hace diferente, casi siempre me da la misma lista de tres cosas:

"Somos una escuela con valores." "Tenemos inglés." "Tenemos tecnología en el aula."

Abre ahora mismo el sitio web de tus tres competidores más cercanos. Te espero.

Dicen lo mismo. Palabra por palabra, en algunos casos.

Eso no es diferenciación. Es el precio de entrada al mercado. Es lo que necesitas para que te consideren, no lo que hace que te elijan.

Un diferenciador real cumple tres condiciones. Si falla una, no cuenta:

1. Es verificable. Se comprueba con evidencia, no con adjetivos. "Formamos líderes" no es verificable. "El 87% de nuestros egresados entra a su primera opción de universidad" sí lo es.

2. Es difícil de copiar. Si tu competencia lo iguala en un ciclo escolar, no es un foso: es un anuncio. Una plataforma tecnológica se compra en tres meses. Un descuento se iguala en una tarde.

3. A la familia le importa de verdad. No lo que a ti te enorgullece. Lo que resuelve la angustia real del papá que está decidiendo dónde meter a su hijo.

Aplica esas tres condiciones a tu folleto de este año. La mayoría de lo que promueves no pasa ni la primera.


¿Cuáles diferenciadores sí funcionan?

Después de más de quince años dentro del sector educativo privado y de una década asesorando consejos de administración, he identificado tres que sí cumplen las tres condiciones.

Diferenciador 1: resultados medibles y publicados

Todo papá tiene la misma angustia de fondo cuando elige escuela. La formula distinto según el nivel, pero es la misma: "¿esto le va a servir de algo?"

¿Tu institución puede responder eso con un número? No con un adjetivo. Con un número.

Casi ninguna puede. Y el mercado ya se movió: según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el título universitario ya es apenas el tercer criterio que consideran los empleadores, detrás de la experiencia y de las habilidades concretas.

En México, solo el 77% de los profesionistas trabaja en algo relacionado con lo que estudió. Uno de cada cuatro termina en algo distinto a su carrera.

Cuando el título ya no garantiza nada, la promesa deja de servir. Solo sirve la evidencia.

Empezar a medir toma un ciclo. Tener una serie creíble toma tres. Por eso quien empieza hoy gana una ventaja que su competencia no puede comprar.

Diferenciador 2: la plantilla docente como activo estratégico

Las familias no leen tu plan de estudios. No entienden tu propuesta pedagógica.

Ven al maestro que le da clase a su hijo todos los días.

Ese maestro es tu producto.

Y hay una diferencia enorme entre las instituciones donde la docencia complementa una práctica profesional activa y vigente, y aquellas donde la docencia es una válvula de escape para el desempleo: profesores fugaces, sin vínculo real con la industria que dicen enseñar.

Eso no se nota en un folleto. Se nota en el egresado, tres años después.

Y viene un agravante: la UNESCO estima que América Latina necesita 3.2 millones de docentes nuevos para 2030, solo para reemplazar a los que se van. Conseguir buenos maestros va a ser más difícil, más caro y más desigual.

Un edificio se construye en un año. Un descuento se iguala en una tarde. Una plataforma se compra en tres meses.

Un cuerpo docente sólido toma cinco años.

Por eso casi nadie lo hace. Y por eso el que lo hace, gana.

Diferenciador 3: retención sistemática

Los dos anteriores toman años. Este da resultados en un ciclo, y es el que menos se trabaja.

Conseguir un alumno nuevo cuesta hasta cinco veces más que retener uno que ya tienes. Es un principio documentado en estrategia comercial desde hace décadas y aplica en cualquier industria.

Ahora mira cómo repartes tu presupuesto. Ferias, campañas, publicidad, comisiones de admisión.

¿Retención? Cero presupuesto. Cero responsable. Cero estrategia.

Y aquí está el punto: ningún alumno se va de un día para otro. Baja su rendimiento. Deja de participar. Se ausenta más. Los papás empiezan a preguntar cosas distintas en las juntas.

La decisión se toma semanas —a veces meses— antes de la baja formal.

Tú no lo ves porque no estás mirando eso. Estás mirando inscripciones.

Retener no es "atender bien" al que ya está inscrito. Eso es una intención, no un sistema. Un sistema tiene indicadores de riesgo definidos, umbrales que disparan alertas, un responsable con nombre y apellido para cada alerta, y un protocolo de intervención antes de que la familia decida.

Nadie aplaude en el consejo a un alumno que se quedó. Pero cada alumno que retienes es un alumno que tu competencia no te quita.


¿Cuánto tiempo tengo realmente?

Haz la suma tú mismo:

  • Construir resultados medibles con una serie creíble: tres años.
  • Consolidar una plantilla docente sólida: cinco años.
  • Implementar retención sistemática y ajustarla: un ciclo para arrancar, tres para que funcione.
  • Que el mercado te reconozca por todo eso: otros tres.

Si diriges un bachillerato y tienes ocho años antes del impacto, empezando hoy llegas justo.

Si empiezas cuando la caída ya se sienta en tus inscripciones, llegas tarde. Y vas a hacer lo que hacen todos los que llegan tarde: becar de más, recortar de más, competir por precio.

Es decir, acelerar tu propia caída.

Hace poco le mostré estos datos a una directora de preparatoria. Su respuesta fue textual:

—Para ese entonces no me va a tocar a mí. Que se preocupe el que esté.

Tenía razón. A ella no le va a tocar.

Los directores rotan. Cambian de institución cada cuatro, seis, ocho años.

El dueño no rota.

Si eres dueño, tu director está optimizando para su ciclo. Tú estás expuesto a los próximos veinte. Él se mide por las inscripciones de este agosto; tú tienes el patrimonio adentro. Él se va con un buen número en su currículum; tú te quedas con el edificio medio vacío.

No es mala fe. Es un incentivo mal diseñado. Y mientras nadie lo corrija, tu institución va a seguir tomando decisiones a doce meses frente a un problema de doce años.


Preguntas frecuentes

¿Cuántos nacimientos se registraron en México en 2024? 1,672,227 nacimientos registrados, según la Estadística de Nacimientos Registrados del INEGI. La tasa fue de 47.7 por cada mil mujeres en edad fértil, con una disminución de 4.5 respecto al año previo.

¿Cuánto ha caído la cobertura escolar en México? La cobertura neta en preescolar pasó de 70.3% en el ciclo 2015-2016 a 61.5% en el ciclo 2025-2026. Primaria bajó de 103.7% a 98%, y secundaria de 98.8% a 93.9%, según datos de la SEP. En 2015 quedaban fuera de las aulas 6 de cada 100 menores en edad escolar; actualmente son 11 de cada 100.

¿Qué tan grande es el mercado educativo privado en México? En el ciclo 2024-2025 el sistema educativo nacional registró 34,370,623 alumnos, de los cuales 28,769,367 (83.70%) estaban en el sistema público. Eso ubica a la matrícula privada en aproximadamente 5,601,256 alumnos, el 16.30% del total.

¿En qué año le llega la caída demográfica a mi nivel educativo? De forma aproximada: preescolar ya lo está viviendo, primaria está empezando, secundaria hacia 2031, bachillerato hacia 2034 y universidad hacia 2037. La secuencia se explica porque cada nivel recibe a las cohortes nacidas años antes.

¿Sirve dar más becas para llenar los grupos? No como estrategia sostenible. Con 400 alumnos, colegiatura de $3,500 y descuento del 30%, subir la cobertura de becas del 20% al 40% requiere 35 alumnos nuevos solo para no perder dinero. Además erosiona el margen, daña el posicionamiento y atrae familias que se irán al primer descuento ajeno.

¿Cuántas escuelas privadas han cerrado en México? No existe un registro nacional consolidado. Sí hay casos documentados por autoridades estatales: Guanajuato reportó el cierre de 26 escuelas particulares este ciclo, sumadas a 42 en los dos ciclos anteriores, para un total de 68 en tres años en esa entidad.

¿La caída de matrícula se debe solo a que nacen menos niños? No. La natalidad explica una parte, pero la cobertura neta —que es un porcentaje y ya está ajustada por la cantidad de niños existentes— también está cayendo. Ambas contracciones ocurren al mismo tiempo y se multiplican entre sí.


Qué puedes hacer esta semana

Antes de contratar a nadie, haz este ejercicio. Te va a tomar una hora y te va a decir más que cualquier diagnóstico externo.

  1. Toma tu matrícula de los últimos cinco ciclos y calcula tu caída porcentual.
  2. Busca la caída de nacimientos de tu estado en el mismo periodo, en los datos del INEGI.
  3. Compara ambas cifras.

Si tu matrícula cayó más que los nacimientos de tu zona, la diferencia no es demografía. Es tuya.

Y eso, aunque suene peor, es la mejor noticia que puedes recibir: significa que hay una parte que sí depende de ti.

La demografía es un piso que no puedes mover. Todo lo que está encima de ese piso —tu diferenciación, tu retención, tu plantilla docente, tu mensaje— sí lo puedes mover.

El mercado se está achicando por dos vías al mismo tiempo. Las escuelas que no tengan un diferenciador claro van a seguir compitiendo por precio hasta que el precio ya no alcance.

Las que sí lo tengan, van a llenar sus salones mientras otras cierran.

¿De qué lado quieres estar el próximo ciclo?


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¿Quieres un diagnóstico? En unos minutos identificamos dónde estás perdiendo matrícula y si tiene sentido que trabajemos juntos. Hablemos.


Fuentes

  • INEGI. Estadística de Nacimientos Registrados (ENR), 2024.
  • SEP. Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional 2024-2025. Formato 911, DGPPyEE.
  • SEP. Boletín 239 e indicadores SIGED, cobertura neta por nivel educativo.
  • CONAPO. Conciliación Demográfica 1950-2019 y Proyecciones de la Población de México 2020-2070.
  • Cecchini, Huepe, Scasso y Vera (2026). El impacto de la caída de la natalidad en los sistemas educativos de América Latina. CEPAL / CELADE con UNESCO.
  • Foro Económico Mundial. Future of Jobs Report 2025.
  • Expansión Política, 31 de agosto de 2026. Reportaje de Dulce Soto sobre cobertura escolar.
  • Secretaría de Educación de Coahuila, ciclo 2026-2027.
  • Secretaría de Educación de Guanajuato, agosto de 2026.

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Sergio Ruiz

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